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La edad y la discapacidad no son obstáculos para cumplir sus sueños

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Son 60 años los que han transcurrido en la vida de Don José Luis y no más de 20 años en los que la vida le jugó una mala pasada. Sus recuerdos son vagos en algunas cosas pero no cuando recuerda cómo perdió su brazo derecho. Por un error propio y ajeno involuntario, perdió la oportunidad de trabajar de manera formal, dice. 

Ahora la vida le da una nueva oportunidad de sentirse feliz y satisfecho, él es uno de los noventa y cuatro beneficiarios de los proyectos de Alfabetización del nivel uno, desarrollado en el marco del Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI), en el municipio de Colón.

“Soy solo” responde de inmediato al cuestionarlo sobre su familia. Si bien es cierto no cuenta con ese apoyo familiar, la convivencia con los/as otros/as beneficiarios/as lo han acompañado durante estos seis meses de ejecución de la cuarta convocatoria del Programa y le ha generado un apoyo económico de cien dólares por cada mes.

Don José Luis, como parte de los requisitos del Programa ha tenido que hacer trabajo comunitario, pero lo que considera más importante es su participación en el curso de Alfabetización, que como él explica, al principio pensaba que no podía aprender, pero “Ahora puedo aunque sea un poquito, ya entiendo y leo en la calle”, asegura con un gesto de satisfacción. 

Él afirma que lo más difícil es escribir y aunque tiene una amputación de su brazo derecho, que al principio le dificultó porque todas sus tareas diarias dependían de esa mano, fue poco a poco aprendiendo. Pero considera que lidiar con la discapacidad a veces es complicado porque “hay gente que lo ve a uno con lástima, otros no”, asevera.  

Un caso similar vive Adriana Reyes, que nos saluda desde su silla de ruedas y con una sonrisa nerviosa accede a contarnos cómo inició su paso por el PATI. Con veintiún años, no conoce a detalle cómo la Parálisis se apoderó de su cuerpo en sus primeros meses de vida, lo que sí sabe con certeza es que convertirse en profesora en el proyecto de Alfabetización hizo realidad su sueño de niña... Ser maestra.

Adriana es una de las cuatrocientas sesenta y ocho beneficiarios/as del PATI en Colón. Vive solo con su madre y asevera que su vida no ha sido fácil, para culminar sus estudios de noveno grado se transportó a diario a bordo de su silla de ruedas sorteando los obstáculos del camino. Pero su sacrificio rindió frutos… logró ser seleccionada como beneficiaria del Programa en el asentamiento El Pital y maestra dentro del mismo, aunque sea por un tiempo. 

“La experiencia ha sido muy bonita, me he divertido y he aprendido más”, asegura mientras ve a su alrededor sonrojada, respira y prosigue, exteriorizando que el PATI le ha ayudado personalmente y además, le ha permitido transmitir sus conocimientos  y “dar  a la gente la oportunidad de aprender”, como un ejemplo claro que el Programa integra todos sus elementos para converger en el éxito de su ejecución.

En su mesa se acumulan un par de cuadernos y libros, éstas han sido sus herramientas en la labor de enseñanza. Adriana asegura que los representantes del PATI en el territorio le han brindado un apoyo total, la han tomado en cuenta para transmitir sus conocimientos y que “el Programa le proporciona todos los materiales para impartir clases”.

Durante los pasados seis meses, ella se convirtió en el sostén económico de su familia y ahorró un poco de dinero para emprender un pequeño negocio… Una tienda en su casa. “Quiero ser empresaria” afirma, como un proyecto a corto plazo y que le permita aprovechar el beneficio que ha recibido con el PATI. 

Otra persona que también ha aprovechado el beneficio del Programa es Don Ricardo Urquilla, que a sus setenta y seis años de edad asegura aprendió a leer y ahora para él todo es diferente. “Hoy aunque sea deletreado ya sé dónde estoy, leo los nombres“, afirma con una sonrisa que delata su fascinación por hablar. Para que el sueño de Don Ricardo se cumpla, el FISDL ha invertido durante la cuarta convocatoria en este municipio un monto superior a trescientos trece mil dólares.

“Si no hubiera estado aquí (Colón), yo no hubiera aprendido porque ni los números conocía”, afirma este padre de cuatro hijos y esposo de una mujer que también es beneficiada con el Programa, con la que ya comparte cincuenta y dos años de convivencia. La esposa de Don Ricardo, junto a otras mujeres constituye el sentetnta y dos por ciento de participantes dentro del Programa, en este municipio.

Se enteró de esta convocatoria por una de sus hijas, que participó en la anterior. Y dentro del trabajo del Programa se dedicó a aprender a hacer dulces y trabajó arduamente en chapodar en algunas zonas del municipio. Aunque algo que lo llena de plena satisfacción es haber aprendido a leer y escribir. Increíblemente, para  muchos/as, Don Ricardo lee sin lentes, no los necesita y lee bien aunque con alguna dificultad.

Adriana Reyes
Don Ricardo Urquilla
Niña Lidia Guevara

Asegura que el aprendizaje ha sido exigente  “me ponían planas y a veces se me olvidaba y hasta antes de la clase las hacía, para que la profesora no me regañara” asegura entre risas, aunque considera que esta oportunidad no hubiese sido posible sin los profesores, que han puesto tanto empeño y paciencia para enseñarles. Ellos/as también son beneficiarios del Programa y desarrollan su servicio comunitario: enseñando.

A Don Ricardo, el primer nivel que ha cursado le equivale a un diploma de segundo grado. Pero el esfuerzo no para allí, en esta convocatoria se han alfabetizado un total de ciento treinta y cinco personas de los tres niveles disponibles. Estos al finalizar el proceso, otorgan al participante un diploma que le equivale a sexto grado… un logro enorme para todos/as ellos/as que no tuvieron la oportunidad de estudiar durante su niñez.

“Agradezco todo el apoyo que nos han dado, primero Dios que siga esto”, dice mientras asegura que con lo que ha aprendido y que espera aprender en los siguientes niveles, ya nadie lo engaña. Además considera que la edad no es un problema porque cree que su destino permitió que aprendiera ya “viejito, porque Dios así lo quiso”. Don Ricardo, forma parte del setenta y dos por ciento de participantes mayores de veinticinco años beneficiados en este municipio.

Y quién coincide con Don Ricardo y cree firmemente en esta oportunidad del PATI, es la Niña Lidia Guevara, que después de setenta años que han transcurrido en su vida, aprendió a leer y escribir. Pesé a tener una discapacidad temporal, producto de una caída, que no le permite movilizarse ni desempeñarse en sus labores con facilidad, ha logrado concluir el Programa con éxito.

Ella asegura que recibió un buen trato y aceptación de la gente del PATI. Entendieron sus necesidades físicas y le ayudaron a desempeñarse correctamente, aunque esto fue una dificultad al principio, nunca se convirtió en un obstáculo impasable, para aprender a elaborar pan dulce especial y cumplir con su curso de Alfabetización. 

“Hasta los orejas se me calentaban… yo sentía que no iba a aprender nada” asegura mientras ve con detenimiento el diploma que la promotora acaba de entregarle por participar en el curso de Alfabetización. Mientras tanto, interrumpe su fijación y vuelve para afirmar que ahora que ha finalizado se siente bien y satisfecha de sus logros.

El aprendizaje que ha adquirido le está facilitando la vida,  “Saber leer me sirve para irme en los buses, cualquier cosa ya no ando preguntando” afirma. Asimismo, ahora el fortalecimiento de los conocimientos adquiridos por la Niña Lidia ya es un compromiso familiar, su nieta le continua ayudando y explicando cómo se hacen las letras, los números y hasta a agarrar el lápiz.   

Estas historias de vida se convierten en ese lado visible y humano del PATI, esa parte que le da vida y continuará haciendo que el esfuerzo de cada uno de los y las involucradas en la ejecución del Programa se manifieste en el desarrollo de cada participante y por ende de sus familias, que es el fin de esta iniciativa del Gobierno Central… una protección social... una oportunidad… que lleve al progreso de El Salvador.

Última modificaciónMiércoles, 04 Septiembre 2013 16:25
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