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Mis sueños son muy grandes

Jesús Esperanza Benítez

Jesús Esperanza Benítez, reside en la comunidad El Recuerdo, en el municipio de Santiago Nonualco. Con 48 años de vida, tuvo que ver cómo las lluvias provocadas por la tormenta Ida, arrastraron su casa.

“Nos llevó la champita el agua, no dejó pero ni rastro”, dice, irónicamente, con una sonrisa en su rostro.

“El PATI vino de parte del Gobierno para ayudar a las personas de bajos recursos y a las que salieron afectadas por la tormenta. Ha sido muy beneficioso porque en esta zona no hay trabajo y no contamos con suficiente recurso económico para poder alimentar a nuestra familia. A veces por medio de estos programas  muchos han podido llevar el alimento a su mesa”, expresa agradecida.

Doña Esperanza vive sola con sus nietas de 11 y 9 años. Asistir a las jornadas de actividad comunitaria, como participante del Programa de Apoyo Temporal al Ingres, fue un reto para no descuidar a sus pequeñas.

“Como solamente vivimos con las niñas no tengo quien me las cuide. No hay familia cerca. Me llevaba a una en la mañana y la otra por la tarde. Para no dejarlas solas siempre han andado conmigo. Cuando una estaba en clases, me llevaba a la otra”, comenta orgullosa.

Participar en el PATI le ha dejado herramientas que quiere utilizar como medio de subsistencia.

“Como aprendí a hacer piñata y con lo que he aprendido de pasteles, pienso poner un pequeño taller de piñata y pastelería por encargo, con  lo cual quiero salir adelante”.

Desde su participación en el PATI, Doña Esperanza no volverá a ser la misma. Su entorno ha tomado un nuevo giro, ya que sus  compañeras y compañeros de otro grupo, también participante del Programa, le enseñaron a leer y a escribir.

“Me enseñaron a leer bachilleres que eran participantes del PATI. Me ha cambiado la vida porque voy a la iglesia y puedo leer la biblia. Viene alguna correspondencia y ya no tengo que pedir que alguien más me la lea”.

Doña Esperanza, se muestra orgullosa de haber aprovechado la experiencia de ser participante del PATI.

“Aprendí a leer y a escribir; luego terminamos un proceso y comenzamos a hacer una casa comunal de adobe, aprendí a manipular el lodo y poder construir. Luego, aprendí a hacer pasteles y piñatas. Con la ayuda de Dios hemos aprendido”.

Tanto es el entusiasmo, que las aspiraciones de Doña Esperanza, ya no tienen límites.

“Mis sueños son muy grandes.  Tengo muchas esperanzas en Dios y en las autoridades. Agradezco al Señor Presidente (de la República) por haber impulsado este programa que me ha permitido trabajar, conocer nuevas personas, comunicarme con ellas y poder tener nuevas experiencias”.

Como Doña Esperanza, 614 santiagueñas y santiagueños más, formaron parte de la Primera Fase del PATI. En Santiago Nonualco, el Programa tendrá cuatro fases, de seis meses cada una, que serán posibles gracias al apoyo financiero del pueblo de los Estados Unidos, a través de su Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (USAID). En total,  11 municipios afectados por las lluvias de la Tormenta Ida en noviembre de 2009, han sido beneficiados con esta donación.

Última modificaciónJueves, 11 Octubre 2012 10:38
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