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Concepción de Ataco

  • Categoría: Ahuachapan
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Departamento: Ahuachapan. Título de Ciudad: 11 de Abril de 1913.

Topónimo: Significa "lugar de elevados manantiales", ya que proviene de at, agua, manantial; aeu, elevado, alto; y co, sufijo locativo.

Ubicación: 13°52'8.56"N,  89°51'0.72"W googlemapsGoogle maps.  googleearth Google Earth

 

 

 


Orígenes y Etimología

Esta población es de origen precolombino y fue fundada por indios yaquis o pipiles en el corazón de la sierra de Apaneca con posterioridad al undécimo siglo de la Era Vulgar. En idioma náhuat este toponímico significa "lugar de elevados manantiales", ya que proviene de at, agua, manantial; aeu, elevado, alto; y co, sufijo locativo.


 

Época Colonial

En 1550 tenía unos 800 habitantes. El oidor don Diego García de Palacio, en carta de relación al Rey Felipe 11, de 8 de marzo de 1576, dice que en lo alto de la sierra de Apaneca está el pueblo de Ataco "del mismo temple y fertilidad (que los otros de la sierra), y muy abundante de toda montería y caza, por los muchos y buenos montes que para ella tienen. Tuve noticias que había en él venados, de la forma que son los que en la India de Portugal crían la piedra bezar e hice matar algunos en que se hallaron algunas piedras, que probadas en enfermedades pestilentes hacen el mismo efecto que las que se traen de la dicha India. Hay también un género de osos pequeños; no tienen boca, como los de esos, Reinos (España); tienen en el cabo del ocico un agujero pequeño y redondo, y para mantenerse proveyólos la naturaleza de una lengua larga acanalada con que chupan y sacan la miel do(nde) quiera que la hallan. Y cuando ésta les falta, se van a los hormigueros, donde tienden su lengua como por caño y agujero de otra cosa engañan las hormigas, que entran y se hartan de ellas. "Hay asimismo muchas dantas de color blanco, pardo y bermejo, y otros, muchos géneros de animales, extraños y dañosos, y muchas hierbas y árboles de buenos efectos para la salud humana, almácigo!;, dragos y árboles de ánime en mucha cantidad. "Prosiguiendo en la visita de este lugar y pidiendo razón de los menores y huérfanos, para saber del trato de sus personas, y haciendas, me trajeron una niña de año y medio, huérfana de padre y madre, que estaba en poder y le daba leche una vieja de más de setenta años. Y yo, admirado de que una mujer de tanta edad tuviese leche, la hice traer delante de mí y vi como la niña la mamaba. Averigüé allende que era de la dicha edad, que jamás había parido, sino que al tiempo que tomó la dicha niña, movida de piedad y con ánimo de criarla, y porque no tenía quien le diese leche suficiente, le dio el pecho y le vino leche. Hícele tomar por testimonio y que se diese entender a los indios cómo por la caridad que aquella mujer había tenido, Dios, había sido servido de usar con ella aquella maravilla contra la orden común, para que los indios se moviesen a misericordia, que lo han bien menester". Según el arzobispo don Pedro Cortés y Larraz, Ataco pertenecía en 1770 a la parroquia de Ahuachapán y su población estaba representada por 303 familias con 784 personas indígenas que hablaban el idioma náhuat, pero que hablaban y entendían también el castellano. En Ataco, agrega monseñor, había una escuela donde se enseñaba a los indizuelos, además de la doctrina cristiana, a leer y escribir. Durante toda la colonia Ataco perteneció a la unidad administrativa llamada provincia de los Izalcos o alcaldía mayor de Sonsonate.

 
 

Sucesos posteriores

A partir del 12 de junio de 1824 fue municipio del primitivo y gran departamento de Sonsonate. Por Ley de 4 de julio de 1832 esta población cayó en la jurisdicción del distrito judicial de Ahuachapán. Por Decreto Legislativo de 8 de febrero de 1855 dicho pueblo quedó incorporado en el departamento de Santa Ana. En un informe municipal de Ataco, de 20 de abril de 1858, figura con una población de 972 habitantes. "A primera vista -dice ese documento- se conoce que la población (de Ataco) es antigua, la cual es enteramente desarreglada pues no hay calle ninguna y las casas están formadas en laverinto, y todas son de paja y entoldadas de caña de maíz (tahuipante), y una u otra embarrada de lodo. Se dice que en otro tiempo fue cabecera del Distrito de Ahuachapán; no hay tampoco ruinas antiguas y sólo existen las paredes y portada de una iglesia arruinada, en donde está edificada una ermita de paja; se está para concluir la obra del cabildo que hace dos años (1856) se comenzó a edificar el cual es cubierto de teja, de veinte varas de largo y seis de luz con su corredor". "Al Sudoeste (de la población) -dice en otra parte del citado documento-, en un paraje nombrado La Soledad, están cultivando los señores Licenciado Don Quirino Escalón y Don Teodoro Moreno dos grandes cafetales". En el mismo citado informe municipal encontramos los siguientes importantes datos etnológicos: "Todos los habitantes, son indígenas y de costumbres antiguas pues todo lo quieren hacer como cuando estaban sujetos al Rey sin hacer cosa de la ley, siendo según sus disposiciones necesario para llegar a obtener el destino de alcalde o regidor pasar por la escala rigurosa de los oficios que ellos llaman, como es ser alguacil, mayor de corte, alférez o sargento de la milicia del Rey y mayordomo de común, que éste tiene que ir precisamente él y su mujer a servir todo el año al alcalde nombrado, debiendo llevar para" dicho servicio todo lo necesario de trastos de cocina, y por la mañana que se levanta el alcalde ir a darle agua -boca y aguamano, y en seguida lavarle el mayordomo pies y pantorrillas con una bola de jabón, y concluido el lavatorio llega la mujer del mayordomo a enjugarlo con una toalla y le besa en seguida pies y manos. No hay función entre ellos en que no debe ir la justicia y el principal en las celebridades de los santos de sus cofradías, y fiestas de casamientos. Estos últimos se hacen en el mes de Enero de cada año, y los que no se casan entonces, ya no lo hacen sino hasta el siguiente. Hecho el casamiento por el Cura tiene que irse cada novio a su casa, es decir que el novio va a casa de su padre y la novia a la del suyo, y no se juntan hasta que hacen la fiesta a la que concurre la justicia: el alcalde llega con los novios a la puerta de la iglesia y allí los hinca y los santigua con el bastón, les da las manos y les dice que "ya son verdaderos casados", dándoles un golpecito al decides estas palabras con las cabezas, en seguida se levantan y se van a la casa de la novia yendo éstos agarrados de las manos hasta llegar, saliendo a topados los de la casa con un saumerio de estoraque y flores que les tiran; al entrar se saludan con los que están aguardándolos y en seguida hincan a los novios frente a un altar siempre asidos de las manos, siguiéndolos en esta ceremonia los suegros; entonces comienza el alcalde a darles consejos a los novios, de la manera que deben manejarse, cuyos consejos se contraen a decide a la novia que se levante temprano, que junte el fuego y que a donde recuerden a sus suegros les alabe el bendito, que cuando su marido salga al monte y llegue con el haz de leña, que corra a deshatarlo, alce el mecapal y limpie las espaldas con la servilleta y en seguida le ponga de comer, y por último que haga cuanto el marido quiera con entera sumisión so pena de ser severamente castigada si no lo hace. En cuanto al novio los consejos son, que haga milpa, que traiga leña y que duerma con su mujer. Concluido esto vuelve el alcalde a santiguarlos con el bastón y golpeándoles las cabezas les dice: "que Dios los haga buenos casados", y se levantan; en seguida ponen una larga mesa que cubren con toallas blancas y ponen gran cantidad de platos de tamales, y en la cabecera de ella ponen una cabeza de marrano hecha tamal que ellos llaman flor de la mesa; en seguida el principal del casamiento con agua-boca e hincado de rodillas se la presenta al alcalde para que se enjuague, y sucesivamente va pasando hasta concluir con todos los acompañantes; verificado esto ponen dicho principal a disposición del alcalde la mesa y de la cual no se levanta nada pues han de concluir todo. Pasada la mesa vienen con dos o tres botellas de aguardiente y otros tantos jarros de chicha. Concluido esto se levantan y se dirigen a casa del novio en donde son recibidos del mismo modo". En el año de 1866 los munícipes de Ataco solicitaron, a los poderes públicos, que esta población se segregara del departamento de Santa Ana y se incorporara en el de Sonsonate por convenir así a los intereses locales. Esta solicitud no prosperó. Por Decreto Ejecutivo de 26 de febrero de 1869 entró a formar parte del distrito y departamento de Ahuachapán. En 1890 tenía 2,860 habitantes. "En diciembre de cada año -escribe el geógrafo don Guillermo Dawson- se celebra en este pueblo la fiesta de Concepción, a la que concurren muchísimas personas de Ahuachapán y otras poblaciones circunvecinas.

 

Título de Villa

Durante la administración del Presidente de la República doctor Manuel Enrique Araujo y por Decreto Legislativo de 11 de mayo de 1911, ratificado por otro de 11 de abril de 1913, se otorgó el título de villa al pueblo de Concepción de Ataco.


 Arqueología

En los contornos de la población hay varios sitios arqueológicos con túmulos o montículos prehispánicos.

Proyectos de Gobierno

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