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Antiguo Cuscatlan

  • Categoría: La Libertad
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Departamento: La Libertad. Título de Ciudad: Dato no Disponible. 

Topónimo: Significa en idioma náhuat "el país de las preseas" o "la.ciudad-joya", pues proviene de las raíces cuzcat (en azteca o mexicano coxcatl), joya, alhaja, cuenta de collar, riqueza o presea; y tan (en mexicano o azteca tlan), lugar, país, región, ciudad, etc. 

Ubicación: 13°40'23.00"N, 89°14'26.00"W. googlemapsGoogle maps googleearth Google Earth

 


   

Orígenes

A fines del siglo X de la Era Cristiana era Tecpancaltzín el soberano de Thla, capital del poderoso imperio tolteca del Anáhuac. A la corte de Tula llegaron el cacique Papaltzin y su hija la dulce princesa Xóchitl o "Flor". Estos eran portadores de dos inventos hasta la fecha desconocidos en el imperio: la chancaca y la miel prieta de maguey. Tecpancaltzín se enamoró locamente de la princesa Xóchitl y con ella hubo un bastardo: Topilzín Acxitl. Durante sus mocedades este príncipe se ejercitó en el uso de las armas y practicó en el Culto del Día, sacerdocio que presidían Quetzalcóhuatl, dios del viento y lucero de la tarde, y Tunatiuh, el dios sol naciente. Al mismo tiempo, se instruía en el manejo de los calendarios cíclicos, en los secretos de las artes mágicas, en el conocimiento del espíritu y recta aplicación de las leyes, etc. A la muerte de su ilustre progenitor, Topilzín Acxitl recibió las insignias del poder real en medio del regocijo popular, de la aprobación del sacerdocio de la luz y del consentimiento de la nobleza, pero contra las leyes sagradas del Imperio, ya que el cetro debía de pasar a manos del primogénito legitimo del fallecido monarca. La viuda del rey Tecpancaltzín, herida en lo más hondo de su vanidad y de su amor propio, fomentó ambiciones entre los príncipes vasallos e instó a sus hijos para que se enrolaran en el Culto de las Tinieblas, que presidía Tezcatlipoca, la luna nocturnal. No tardó mucho tiempo en que se produjera en el Imperio Tolteca, que contaba ya con cinco siglos de existencia, una sángrienta guerra civil, política y religiosa. Hacía algunos siglos que el sabio astrólogo Huémac había vaticinado que el reino de Tula se destruiría cuando gobernara un "señor de ojos azules, blanco y de rubia cabellera", pues entonces la Nación sufriría pestes, hambre, sequías, heladas y otras calamidades insuperables; y en prueba de que se cumplirían sus fatales augurios, dice la tradición que estampó su mano en la piedra como si fuera en cera derretida. El vaticinio se cumplió religiosamente, pues Topilzín Acxitl reunía todas esas características y tan pronto como ascendió al trono imperial su país sufrió las consecuencias de un largo ciclo de plagas, de pestes, de inundaciones, de terremotos, de disturbios sociales y religiosos y de otras calamidades, que terminaron con las glorias de Tula. Finalmente, los hermanos legítimos del bastardo soberano, auxiliados por las tribus bárbaras otomíes y chichimecas del septentrión, empuñaron el estandarte de la revolución y la guerra civil se encendió. en todas latitudes. Tras largas y sangrientas batallas, en las que pereció la flor y nata de la juventud tolteca, Topilzín Acxitl recibió un extraño mensaje de Tezcatlipoca: "Idte a Huhuetlapallán, donde sale el Sol -le dijo-; a los señoríos de tus antepasados. Allí te tienen como a un Dios". Viéndose perdido y queriendo evitar mayor derramamiento de sangre, Topilzín Acxitl emprendió con lo más conspícuo de la corte y del pueblo toltecas su legendario éxodo al misterioso país oriental, a  Huehuetlapallán, que las crónicas de la nación fijan en la costa del Mar del Sur, por el lago de Güija.

  

Fundación y etimología de Cuzcatlán

En su éxodo desde Tula del Anáhuac hasta la Tula del Güija, el destronado monarca fundó varias poblaciones, tales Cempoal, Cholula, Escuintla y Tecpan-Izalco, y en 1054 la ciudad de Cuzcatlán, que al decir de un antiguo cronista, fue "célebre por sus riquezas y el poderío de sus príncipes". De Cuzcatlán se dirigió el monarca emigrante al lago de Güija y en sus inmediaciones fundó el célebre santuario de Mictlán, la ciudad religiosa más importante de la América Central precolombina, y más al Norte el reino de Payaquí, cuya capital indudable fue Copán. El nombre. de Cuzcatlán significa en idioma náhuat "el país de las preseas" o "la.ciudad-joya", pues proviene de las raíces cuzcat (en azteca o mexicano coxcatl), joya, alhaja, cuenta de collar, riqueza o presea; y tan (en mexicano o azteca tlan), lugar, país, región, ciudad, etc. Sólo las personas ignorantes o incultas escriben Cuzcatlán con "s" en la primera sílaba. El sonido de la consonante "s" no existe en el idioma náhuat.

   

Época de la Conquista

Durante 470 años (¡casi cinco siglos!) se desarrolló Cuzcatlán como el núcleo yaqui o pipil más sobresaliente del actual territorio salvadoreño. Durante esas 47 décadas -de 1054 a 1524- la ciudad creció considerablemente desde las faldas del cerro de San Jacinto (Amatepec) y Lomas de Candelaria (Tzuyatepec) hasta Santa Tecla, pero ningún dato cierto ha llegado hasta nosotros respecto a sus soberanos y a su historia prehispánica. ¡Todo ha quedado envuelto en el denso misterio de los siglos huidos! A esta ciudad llegaron por primera vez los soldados españoles que capitaneaba don Pedro de Alvarado el 17 de junio de 1524 y aquí fueron recibidos pacíficamente por el rey Atágat o Atlacatl "el Viejo". El nombre de este soberano significa en idioma náhuat "el señor  u hombre de las aguas"; pues proviene de at (en mexicano atl), agua; y tágat (en azteca tlacatl), hombre y por extensión señor. En la noche del 17 al 18 de junio, Alvarado ordenó que se masacrara a la nobleza de Cuzcatlán y se asesinara al soberano de la Nación. Este acto, vandálico e inhumano, excitó la ira y el santo coraje del pueblo cuzcatleco, y de aquel escenario de sangre y de luto surgió la figura admirable del héroe nacional pipil: Atlacatl "el Joven", quien con sus soldados se replegó a las montañas circunvecinas y desde allí presentó férrea resistencia a los rubios invasores. En la "guerra de las montañas" el ejército español perdió once caballos y muchos indios auxiliares, y no pocos soldados iberos fueron matados o heridos gravemente en los combates, siendo inútiles todos los esfuerzos de don Pedro de Alvarado por atraer a los naturales al real servicio. "-Si queréis las armas de Cuzcatlán, venid a conquistarlas a las montañas", respondía siempre Atlacatl "el Joven" a los requerimientos de Alvarado. Después de permancer 17 días en la metrópoli yaqui y no obstante que su propósito era pasar en ella la estación de las lluvias, Tunatiuh y su ejército tuvieron que evacuarla el 4 de julio de 1524 y retornar a Iximchée (Guatemala), capital de los cakchiqueles. Cuzcatlán quedaba invicto; Alvarado retornaba derrotado. A principios de 1525 una nueva empresa conquistadora partió de Guatemala hacia Cuzcatlán. Esta era enviada por don Pedro de Alvarado con miras a la fundación de un núcleo hispánico en estas latitudes. La capitaneaba su hermano Gonzalo de Alvarado. Este fundó la villa de San Salvador, en las inmediaciones de Cuzcatlán, alrededor del 10. de abril de 1525. Un año más tarde la villa fue incendiada y saqueada por los aborígenes y despoblada por los españoles. Durante quince años (hasta 1539) defendieron los cuzcatlecos su libertad y su independencia, y durante ese largo período de sangrientas luchas, perecieron millares de guerreros de la Nación pipil. En 1550 la ciudad de Cuzcatlán apenas tenía unos 1,650 indios, encomendados a Pedro Núñez de Guzmán. Su población precolombina ha de haber sido de 20 a 25 mil almas.

  

Época Colonial

El pueblo de los Santos Inocentes de Cuzcatlán tenía en 1740, según el alcalde mayor de San Salvador don Manuel de Gálvez Corral, 43 'indios tributarios o jefes de familia (unas 215 personas) y algunos ladinos que "son soldados de las compañías de San Salvador". Sus productos: "maíz, gallinas, algodón y trigo, en corta cantidad, como es de corto el número (de habitantes) del pueblo".Según datos del arzobispo don Pedro Cortés y Larraz, en 1770 el pueblo de Cuzcatlán era anejo de la parroquia de San Jacinto y su población estaba representada por 76 personas indígenas distribuidas en 19 familias, y 115 ladinos repartidos en 25 familias. Ingresó en el partido de San Salvador en 1786. A fines del siglo XVIII el pueblo de Cuzcatlán casi se había extinguido y en 1807, según el corregidor intendente don Antonio Gutiérrez de Ulloa, era "Pueblo casi destruido con sólo 14 indios y 35 ladinos"., "Según parece -agregado fue el originario nombre de esta provincia. Posee una de las campanas regaladas por el Emperador Carlos 5°".

    

Época Federal

El municipio de Cuzcatlán se incorpotó el 12 de junio de 1824 en el departamento de San Salvador y a él perteneció hasta el 28 de enero de 1835 en que quedó incluido en el Distrito Federal. Formó parte del Distrito Federal hasta el 30 de julio de 1839 y a partir de esta fecha volvió a ser municipio del departamento de San Salvador.

   

Extinción del Municipio

En la Ley de 18 de febrero de 1841 aparece Cuzcatlán constituyendo uno de los cantones electorales del "Distrito del Sur de San Salvador". En el Decreto Ejecutivo de 27 de junio de 1842, expedido por el Presidente del Estado licenciado Juan José Guzmán, se habla de "que la población indiana de que se componía el antiguo pueblo de Cuzcatlán ha desaparecido en su totalidad, y que en el día, su muy corto vecindario es formado de gentes de esta Capital (San Salvador), y de otros pueblos inmediatos"; y luego en el Art. 1° de esa Ley, se habla "del disuelto antiguo pueblo de Cuzcatlán", pero nada se dice de la extinción del municipio de Cuzcatlán. En la misma Ley se decreta: que es conveniente y de utilidad pública el vender a particulares las extensas tierras ejidales del Antiguo Cuzcatlán. No se procedió muy a la ligera en este asunto, sin embargo, pues el gobierno tuvo que emitir la Ley de 24 de septiembre de 1847 ordenando que se diera cumplimiento al Decreto Ejecutivo de 27 de junio de 1842. En el Libro IV, Título 10, de la "Recopilación de las Leyes del Salvador" (1855) aparecen como pueblos del Distrito de San Salvador los municipios de Cuzcatlán y Nuevo Cuzcatlán, 10 que pone en evidencia que el Decreto Ejecutivo de 27 de junio de 1842 no extinguió el municipio de Cuzcatlán "el Antiguo" sino que únicamente reconoció que había desaparecido en su totalidad la "población indiana" de ese pueblo. Aun cuando así fue, los vecinos de Antiguo Cuzcatlán creyeron que por la Ley de 1842 se había extinguido el municipio, pues en un informe municipal de esa población del 17 de noviembre de 1860 se lee: "Y ahora por su reducción ha merecido la extinción, que no ha tenido efecto, por decreto oficial del Gobierno de 27 de junio de 1842". Esa frase, "que no ha tenido efecto", está indicando que el pueblo de Antiguo Cuzcatlán nunca dejó de tener su municipalidad y gobierno local. En noviembre de 1860 Antiguo Cuzcatlán tenía un vecindario de 217 personas alojadas en 61 casas, de las cuales 9 eran de teja y las demás de paja. A principios de este año se construyeron el cabildo, la iglesia y el convento, y se trabajaba en un nuevo cementerio.  "Como población antigua -dice el informe municipal citado-  ha sufrido ruinas, pues por los títulos reales que posee ésta fue la llamada "Gran Provincia de Cuzcatlán" a la que correspondían dos campanas grandes y de singular tañido que regaló la España, de las cuales existe todavía una en el campanario de la insigne Basílica del Salvador (Iglesia Catedral), que en concepto de préstamo las llevaron, según recuerdan varios de los que saben del caso". Otros sucesos En las proximidades del río Guayupa existían en 1860 "dos pilas obstruidas, de ladrillo, piedra y mezcla con sus ataujillas que indudablemente los antecesores formaron para trabajar tinta añil, y en la actualidad, así por estas circunstancias como por la superioridad del agua, es cómodo lavadero, tanto para éstas como para otras mujeres que concurren de diversas partes". Por aquella época, los vecinos del Antiguo Cuzcatlán se ocupaban los más "en formar sus fincas de café en grande y pequeño por la experiencia que tienen de estos terrenos calificados los más aparentes para el cultivo de este fruto". Por Ley de 28 de enero de 1865 el municipio de Antiguo Cuzcatlán se segregó del departamento y distrito de San Salvador y se incorporó en el departamento de La Libertad y en el distrito de Nueva San Salvador. En 1890 tenía 976 habitantes.

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