| Departamento: Sonsonate. Título de Ciudad: Dato no Disponible.
Topónimo: Significa, "la ciudad de Quetzalcúat". En efecto, el toponímico en cuestión proviene de quetzalcúat (en azteca o mexicano quetzalcóhuatl), Dios del Viento y Lucero de la Aurora, y titan (en azteca o mexicano titlan), ciudad, sufijo locativo.
Ubicación:13°49'34.53"N, 89°45'30.17"W.
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Orígenes y etimología
En la segunda mitad del undécimo siglo de la Era Cristiana a raíz del colapso del Imperio Tolteca del Anáhuac, pasó por la antigua provincia de los Izalcos el anciano y venerable Topilzín Acxitl Quetzalcóhuat II Este fundó su paso varias poblaciones importantes y reorganizó a los pueblos de habla náhuat preexistentes. En las antiguas crónicas Salcoatitán es mencionado con el nombre completo de Quetzalcoatitlán, que en idioma náhuat significa, "la ciudad de Quetzalcúat". En efecto, el toponímico en cuestión proviene de quetzalcúat (en azteca o mexicano quetzalcóhuatl), Dios del Viento y Lucero de la Aurora, y titan (en azteca o mexicano titlan), ciudad, sufijo locativo. De tal modo que Quetzalcuatitan era "la ciudad consagrada al culto de Quetzalcúat", "la ciudad donde se adoraban al Dios del Viento y Lucero de la Mañana". Quetzalcúat, en yaqui o pipil, o Quetzalcóhuatl, en azteca o mexicano, significa "la serpiente con plumas de quetzal", de quetzal, nombre de un ave vernácula de Centroamérica, de bellísimo plumaje verderesplandeciente, y cúat o cóhuatl, culebra, sierpe, serpiente. Quetzalcúat corresponde al Kukulcan de los mayas y al Cucumatz de los quichés.
Época colonial
En 1550 tenía unos 100 habitantes. Como "pueblo de doctrina", fue dado al convento de San Francisco de Sonsonate en el "Repartimiento de pueblos" hecho el 15 de octubre de 1577, por el Presidente de la Real Audiencia doctor Pedro de Villalobos y el padre Provincial de la Orden seráfica fray Antonio de Tobar. El 4 de julio de 1586 el padre comisario fray Alonso Ponce "llegó a otro poblecito de los mismos indios (pipiles) y Obispado (de Guatemala), y de la guardianía de Zonzonate, llamado Quetzalquatitlan; saliéronle los indios a recibir con cruz y música de trompetas, y habiéndosele agradecido pasó adelante". La palabra "poblesito", usada en la "Relación Breve y Verdadera", que es la crónica seráfica que relata el viaje de fray Alonso Ponce, confirma que Quetzalcuatitán o Salcuatitán era una población indígena de escasa importancia medio siglo después de la conquista. En un informe de 8 de julio de 1689, suscrito en Guatemala por los frailes Francisco de Zuaza y Francisco Vásquez, hablando de los pueblos de indios al cuidado de los religiosos de la guardianía de Sonsonate, se dice: "El otro (pueblo de doctrina) es el de San Miguel Quetzalcoatitlan, que dista del de Joayoa (Juayúa) media legua, y tres y media del de Apanheca, tiene noventa y ocho personas de confesión todos indios mexicanos (pipiles), sin interpoblación de gente ladina". A principios del siglo XVIII, se domiciliaron en Salcoatitán varias familias de Jujutla y de otros pueblos costeños comarcanos, las que llegaron allí, huyendo de una temible plaga de vampiros que asoló a todos los poblados de la antigua costa de Tonalá. Quedó tan vivo ese hecho en las tradiciones lugareñas, aunque más o menos adulterado por el tiempo, que en un informe municipal de Salcoatitán, de 15 de octubre de 1859, aparece que "vulgarmente se sabe (que a este pueblo) lo fundó una familia de aborígenes del pueblo de Jujutla que molestados por una plaga de murciélagos, emigraron para este punto inhabitable, pues eran montañas, advocando por patrono a San Miguel Arcángel". En el año de 1753, midió las tierras ejidales de dicho pueblo el agrimensor real don Juan Antonio del Bosque y Arteaga, y con tal motivo los naturales del pueblo de Santa Lucía Juayúa obsequiaron a los de Salcoatitán doce caballerías y cuarto de terreno, para que completaran una legua cuadrada de ejidos y los dedicaran a la agricultura. En la época de la visita pastoral de monseñor Pedro Cortés y Larraz, año de 1770, el pueblo de Salcoatitán era anejo de la parroquia de Apaneca y tenía 100 familias indígenas con 396 personas, que hablaban el idioma náhuat, pero que según el cura párroco presbítero Francisco Xavier de Herrera no se necesitaba para la administración eclesiástica, pues todos hablaban y entendían el castellano. Una misión de padres Recoletos había llegado no hacía mucho tiempo a Salcoatitán y había extirpado el vicio de la bebida de la chicha y medio apagado el vicio de la concupiscencia, según informó el mismo sacerdote a Su Señoría Ilustrísima. La acción moralizadora de los padres Recoletos no la tomó muy en serio el señor arzobispo, pues si "medio apagaron el fuego de la concupiscencia, dice es regular que volvieron presto a encederse del todo". Durante toda la Colonia fue municipio de la provincia de los Izalcos o alcaldía mayor de Sonsonate.
Sucesos posteriores
El 12 de junio de 1824 fue incluido en la nónima de pueblos del distrito y departamento de Sonsonate. Al Este de la plaza pública comenzó a construirse, a fines del primer cuarto del siglo XIX, una hermosa y elegante iglesia, de calicanto, "de teja y azotea dice el informe municipal citado-, y para edificara se apersonaron los Presbíteros Curas Don Santiago Quijada, Don Esteban España, Don Cosme Alonzo y Don Juan Hidalgo, los que para la obra tomaban bienes de la hermandad y la que sirve en los actos religiosos a esta feligresía". En el ya mencionado informe municipal, de 15 de octubre de 1859, aparece Salcoatitán con 598 habitantes. "La población se compone -dice ese documento de 144 casas pajizas y seis de teja". "La población es irregular lo mismo que sus calles por haber un barranco dentro de ella, que se prolonga de Oeste a Este y otro en su arrabal en el propio camino que gira para la de Juayúa, cuyo paso ya está para cortado enteramente, causado por las avenidas de las aguas del invierno, cuyas lluvias son abundantes". "A pesar de tener iglesia, no hay Calvario; sólo dos cementerios, uno que es muy reducido y cercado de palo pique en el que ya no se entierra por la inmediación al pueblo, y otro más distante que se construyó en el año de 1857 para sepultar los cadáveres del cólera (morbus), del que fue esquilmado este vecindario en tal año y en el de 1837, en el que actualmente, se sepulta, pero está inseguro". "Frontero a la parroquia y en el cuadro de la plaza, posteriormente se ha construido un cabildo de teja proporcionado a la población y que nunca lo había habido, pero a merced de que en el año de 1856 que pasó en visita el ex-Presidente de la República Sr. Don José María San Martín (Q.E.P.D.) quien donó a la Municipalidad la suma de 25 pesos para beneficio de la construcción de la casa de escuela, se logró después, con aprobación súprema, invertir la donación en la casa consistorial y concedió licencia para tomar de los fondos municipales la cantidad necesaria para hacer la obra que ya está próxima a concluirse". Don Francisco Salaverría llevó a Salcoatitán los cultivos de cafetos yen 1859, según el documento aludido, "se cultivaba muy bien el café de que hay varios plantíos".
Últimos Sucesos
En 1890 tenía 1,280 habitantes. Fue segregado del distrito de Sonsonate e incorporado en el distrito de Juayúa, por Decreto Legislativo de 22 de abril de 1896, e igualmente al efímero distrito judicial de Juayúa, por Ley de 7 de abril de 1897. Después de Juayúa, el pueblo de Salcoatitán fue el que más sufrió las consecuencias del macrosismo de 6 de septiembre de 1915. El profesor don Jorge Lardé, dice de esa catástrofe lo siguiente: "Salcoatitán.-Después de Juayúa, Salcoatitán. es la población que más ha sufrido con el temblor. No hay casa que no haya sufrido algún daño; casi todas las paredes agrietadas y desrepelladas con derrumbas; el Cabildo y la mayor parte de las casas quedaron seriamente dañadas; la iglesia casi arruinada y veintiséis casas en ruinas más o menos completa, algunas de las cuales cayeron por su base, resultando algunos golpeados. Las pérdidas son considerables y los cálculos que de ellas se han hecho varían de trescientos a trescientos cincuenta mil pesos. En los caminos que parten de esta población se produjeron derrumbas, principalmente en el camino que va a Juayúa, pudiéndose fijar la intensidad en el grado X (de Mercalli)". El levantamiento campesino de enero de 1932, dejó ingratos recuerdos en el pueblo de Salcoatitán, pues el Cabildo, con todo y archivo, fue incendiado por la indiada analfabeta e insurrecta.
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