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La vicentina que iluminó Corinto

Vicentina-electricidad

En la cuna de los movimientos indígenas, en aquel recóndito lugar donde el poderoso Atonal dirigió a los pipiles del Señorío de Cuscatlán e incrustó su lanza en la pierna del Conquistador Pedro de Alvarado; allí, en el oculto caserío de Corinto, municipio de Nahulingo, a pocos metros de montículos que resguardan la civilización de Tacuzcalco, vive Rosa Miriam Panameño, una vicentina que contribuyó para que su comunidad tuviera energía eléctrica.

“Me decían que todo era mentira y que las personas de la comunidad no nos apoyarían, así que tomé la decisión de conquistar dos personas más para ir de casa en casa para solicitar las firmas y presentarlas a la alcaldía de Nahulingo”, comenta Rosa, una fémina poseedora de unos ojos similar a la piel de un tigre.

Las lunas amarillo rojizo con franjas oscuras que resguardan sus parpados, no solo simulan la fortaleza de una tigresa, también la extensa visión del desarrollo que tiene preparado a corto plazo para su caserío, luego de haber contribuido a la instalación de la luz.

La infraestructura social básica que benefició el hogar de Rosa y las 22 familias vecinas, es parte de Proyecto de Fortalecimiento de Gobiernos Locales, conocido por sus siglas PFGL, que fue priorizado por Miguel Ángel Mejía, Alcalde Municipal de Nahulingo, departamento de Sonsonate, que tuvo una inversión de $27,139.52.

Sin embargo, más que la construcción de una red de distribución eléctrica de más de mil metros, deja al descubierto la capacidad organizativa que tiene Rosa y su emprendedurismo por sacar adelante a las comunidades que por muchos años habían sido excluidas por factores políticos o por satisfacer las necesidades en las grandes urbes.

“Nos costó tres meses recolectar las firmas y los documentos personales de las familias de este Caserío, la mayoría no confiaba en este proyecto porque pensaban que era una propuesta política; es más, cuando inspeccionábamos la calle y pedíamos permiso para cortar los palos donde pasaría  los cables,  la gente no lo quería dar”, comenta esta fémina, nacida en Tecoluca, San Vicente y que se asentó en Corinto a la edad de 12 años.

Entre candiles,  velas y desarrollo

Rosa, ilustró cómo eran las  condiciones de vida de su familia cuando no contaban con este servicio: “Como le comentaba, me vine de 12 años de San Vicente, aquí no había energía, antes solo eran candiles, los niños no podíamos quedarnos cerca para hacer las tareas porque amanecíamos tilosos; además, el  humo que emanaba nos enfermaba a cada rato, así que tuvimos que cambiarlos a candelas.

Sin embargo, el lujo de comprar las candelas nos generaba un gasto para la familia, comprábamos la caja a 1.25 de dólar, lo que significaba para nosotros tener cinco dólares al mes, para suplir esta necesidad.”

Agregó: “Pero no sólo en candelas gastábamos, también dos dólares cada semana para baterías de la lámpara y una Cora -0.25 centavos de dólar - por cargar las pilas de  los celulares, los cuales, portamos cada uno de la familia por las emergencias.”

Es decir, que la familia de Rosa, tenía que contar con 24.25 dólares mensuales, para sufragar los gastos de baterías para lámparas ($8), consumo de velas ($5) y recargas de baterías a tres celulares ($11.25). Ahora, con la introducción de la energía eléctrica, cada familia del caserío Corinto invierte entre dos a tres dólares mensuales.

“La llegada de la luz nos genera grandes beneficios, como en la educación de nuestros hijos e hijas, ahorro en la economía familiar, nos mantenemos informados porque vemos las noticias en la televisión y las escuchamos en la radio; también,  nos impulsa las iniciativa de negocio que tenemos. Yo por lo menos tengo la idea de poner una tienda”, explica esta treintona.

Finalmente, esta vicentina dijo: “Estoy agradecida con el Gobierno y con don Miguel- Alcalde de Nahulingo- por darnos la oportunidad de iluminar nuestras casa humildes y no duden que hoy que estamos unidas las familias,  seguiremos molestando, ya tenemos en mente otro proyecto, el de  agua potable y vamos a insistir. Con intentar… no perdemos nada”.

La buena voluntad de Rosa y la garra que tiene esta lideresa para impulsar y defender los proyectos,  ha despertado confianza en la municipalidad de Nahulingo, que sin interés partidario presentó la carpeta técnica al FISDL.  Institución de gobierno que  está comprometida con las 262 municipalidades de El Salvador, en otorgar una asistencia técnica para ejecución eficiente del PFGL.

El FISDL, es responsable de administrar el  Componente 1 del PFGL, al cual se le asignó $52.7 millones, que han sido destinados para la Promoción de la Prestación Descentralizada de Servicios Básicos, y que a la fecha,  ha asesorado a 142 municipalidades, la cuales cuentan con un aval técnico de 241 Subproyectos en las tipologías de Agua Potable y Saneamiento, Prevención de Violencia, Mejoramiento de Caminos, Electrificación y Desechos Sólidos.

Proyectos,  que representan una inversión de más de 24 millones de dólares. Aquí, entre estas carpetas, se encuentra el proyecto que lideró Rosa Miriam Panameño, una vicentina que iluminó el caserío Corinto, municipio de Nahulingo, departamento de Sonsonate.

Última modificaciónMartes, 19 Marzo 2013 10:00
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