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Bienvenidos a la “Bendición de Dios”

  • Escrito por Oscar Girón
  • Visitas: 902

Bienvenidos a la

Entre sonrisas picarescas, vestuario nuevo, caldos típicos a los que suelen llamarse gastronómicas, facilidad de expresión; un perímetro lleno de pobreza  en la lotificación San Rafael y muchas ilusiones por querer cambiar su calidad de vida, es parte del descorrer del telón de la existencia de Elia Recinos, una historia que nace del Programa de Apoyo Temporal al Ingreso  -PATI- en el Municipio de Santa Ana.

Botero -pintor y escultor colombiano- estaría encantado de poder reflejar en sus lienzos  o esculpir la elegancia de la figura de Elia Margarita Recinos, una fémina de linaje Chortis, nacida en el serpentear del Río de Maguey como se le conoce en Nahuat a Metapán; tierra que hoy es conocida por la Ciudad Blanca y que se encuentra en el pujante desarrollo económico del departamento de Santa Ana.

Elia, además de su anatomía típica de toda salvadoreña que sobrepasa las seis décadas (robusta),  es poseedora de una sonrisa cautivadora y una faz que refleja confianza, afecto y respeto por quienes le rodean.

Esta calera -como se les conoce a las oriundas de Metapán- formó parte de las capacitaciones de preparación de alimentos –cocina- desarrolladas por el Programa de Apoyo Temporal al Ingreso (PATI) impulsado por el Gobierno de El Salvador a través del FISDL.

Elia junto a sus 17 compañeras, se especializaron en comidas características de nuestro país. Todas, moradoras de la Lotificación San Rafael # 1 del Municipio de Santa Ana.

Este equipo de cocineras, eran parte de las 654 personas que participaron en la primera convocatoria del PATI, que comprendía la incorporación de los primeros 14 Asentamientos Urbanos Precarios que atiende este Programa Presidencial que es parte del Sistema de Protección Social Universal.

La gastronomía popular de Elia

Recibir un buen abrazo y una sonrisa de Elia no es difícil; desde el primer contacto que tuvimos con ella - debajo de unos árboles de mango y aguacate- nos obsequió muchas siluetas en su rostro y varios apretones de amistad.

A su lugar de habitación, ubicada a 10 metros del lugar donde la encontramos, no tuvimos acceso –le dio pena-, justificándose de inmediato: “No los puedo llevar a la casa, yo no tengo donde vivir y estoy de posada. Un señor me ha dado para que la cuide”. Por respeto, no le solicítanos ir a su morada.

Sin embargo, le pregunte,  ¿qué aprendió en el PATI?  No vaciló en responder: “Aprendí de todo un poco, me enseñaron a preparar nuégados;  sopa de patas -  que no lo podía hacer -  y torteé mucho para preparar la pupusa loca”.

Traté de buscar sus debilidades en la cocina popular, cuestionándola de una forma aguijoneada en la elaboración de la sopa de patas, obteniendo resultados negativos.  De aprendiz pasó hacer toda una maestra.

Un claro ejemplo fue el secreto para elaborar la sopa de patas, revelándonos de la siguiente manera: “Para que quede rica, no uso el consomé, es un ahorro para la cocina, el sabor se lo doy con montes”.

Irónicamente  le respondo, zacate limón…; “No papito, son el perejil, el  alcapate, el apio, el cilantro y unas cabecitas de ajos, estos  para el buen gusto”.

A lo que secunda: “Por nada del mundo deben tapar la olla donde se está preparando, las patas, las tripas – ambas de res- . Si lo hacen, les va a quedar rala; es mejor descubierta para que el caldito quede espeso, para que den ganas de comer y para que el olor atraiga al cliente”.

Agregó un consejo para todas aquellas amadas de casa y chef: “Los vegetales - güisquil, yuca, plátanos y chiles, entre otros- se echan cuando estén blanda las carnes y nervios, para que no se deshagan. Cuando se siente el olor de las especies está en su punto; lo que no tienen que hacer es  probarla con la cuchara, es de mala educación; tienen que enconcharse la mano para luego echarse un poquito de caldo y la prueban. Las personas se fijan en eso y dicen, que delicadas y aseadas son para preparar la comida”

Elia, también, nos comentó que aprendió a elaborar las pupusas locas, las cuales llevan de todo: “Ayote, chicharrón, queso, frijoles, pollo y lo que el comensal desee agregarle. El secreto de su sabor se encuentra en los preparos, todo debe estar sofrito y bien condimentado, al gusto”.

De la tierra al negocio del buen sazón

Antes de ingresar al PATI, esta fémina de 62 años, nacida el 30 mayo de 1949 - nos dejó bien claro que hiciéramos alusión a su natalicio, por sentirse orgullosa de ser calera-, se dedicaba a la agricultura, tras un apretón de amistad  y estrechamiento de manos en su recibimiento, se hizo sentir la aspereza de su mano, producto de la labranza de la tierra y de la tapiscada del maíz.

“Antes del PATI, acarreaba leña y hacia milpa, lo que ganaba lo ocupaba para el abono y la comidita; como estoy solita, me toca sobrevivir con el esfuerzo de mi trabajo”, Expresa con mucho orgullo Elia.

A esta mujer de más de seis década, no le fue bien en la cosecha del maíz de este 2011, producto de las tormentas, ella cuenta: “Hice media manzana de milpa, sólo pude obtener cinco sacos, los cuales guardé  para poder hacer las tortillitas que como en el año”.

“Ahora con lo aprendido, ya estamos organizadas las 18 mujeres que fuimos parte del PATI; nuestra craneada –idea-  es  colocar un negocio en Santa Ana, que  llamaremos la Bendición de Dios, donde serán bienvenidos  con precios accesibles para todas las personas. Lo que nos falta es el apoyo financiero que nos pueda hacer una institución para poner el negocio, como sabrá… no es lo mismo trabajar personal que con patrón, cuando uno maneja en asociación las chirilicas- dinero- sabe medir los gastos y uno se hace el tiempo”, expone Elia, con firmeza y una visión futurista de lo aprendido para sustituir el trabajo de la tierra y entrarle al negocio del buen sazón.

Una mudada nueva para la graduación

El PATI,  ha cambiado la forma de pensar y actuar de las personas de la Lotificación San Rafael #1,  Elia Margarita Recinos es una de ellas y se encuentra lista para recibir este 23 de diciembre, el diploma que la acredita en Cocina Básica.

“Yo estoy lista, ya tengo todo preparado para ir a recibir ese cartón que tanto nos ha costado, voy con orgullo… porque me saque una nota de 9.5 y con esta me graduaré”, exteriorizando sus sentimientos a voz alta para que le escucharan todas sus vecinas.

Elia, es madre de cinco – tres mujeres y dos hombres- pero no recibe ayuda económica por parte de su vástagos debido a que la mayoría tiene familia y con lo que ganan a duras penas alcanzan para el sustento.

Elia Margarita Recinos

Sin embargo, esta calera irá con una blusa roja y una falda negra, como revela: “Compré la tela con el último pago que recibí en el PATI, para poder estrenarla en mi graduación. Voy con una mudada nueva, para que me vean bonita y elegante”.

Ella, compró tres yardas de tela, la mitad para la blusa y la obra para la falda. Las adquirió en tres dólares en el centro de Santa Ana y pagó cuatro dólares por la confección. En total,  son siete dólares que ahorró con mucho sacrificio.

Elia Margarita Recinos, es una mujer como muchas que existen en El Salvador en condiciones vulnerables y que han sido gestoras de su propio desarrollo mediante su participación en los programas sociales que fueron abanderados por el Doctor Héctor Ricardo Silva Argüello.

“Tuve la oportunidad de hablar con el Doctor Silva, le di la mano y él me abrazó, le pedí una tercera oportunidad-convocatoria PATI- para las comunidades pobres de Santa Ana, y él me dijo que sí, sentí una emoción muy grande y más cuando me comentó que estaba buscándonos ayuda para que pudiéramos montar nuestro propio negocio”.

Sus ojos se humedecen y su voz se corta; Elia,  toma fuerza para cerrar la conversación diciendo: “Por eso le pondremos a nuestro negocio la Bendición de Dios, porque el Doctor Silva, fue orientado por nuestro Señor Jesucristo para apoyar a los pobres y el Programa, fue un regalo que Dios nos dio”.

Actualización

Elia Recinos recibe diploma de participación

Oficina San Jacinto

10a. Avenida Sur y Calle México, Barrio San Jacinto, San Salvador.
Tel.: (503) 2133-1200. Ver mapa de ubicación
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